Ya ha llegado de nuevo la fiesta de los libros, de las palabras, las ideas, en resumen, la fiesta de la literatura, a la ciudad de Murcia. Son unos días preciosos y alegres porque coinciden con el comienzo del otoño, y la temperatura es suave y los árboles del paseo en donde está ubicada empiezan a teñirse de amarillo. ¡Qué estación tan bonita! Ver las casetas, tan bien colocadas en el precioso paseo de Alfonso X el sabio, despidiendo el olor a madera mezclado con el de los libros nuevos me estimula y me anima a seguir escribiendo.. No han podido elegir un entorno mejor para su colocación que este. Las casetas se van llenando con los escritores que ofrecen, nerviosos, sus obras a los lectores que se acercan. Los autores no venden los libros por el hecho de la venta en sí, sino porque saben que alguien en el silencio de su casa va ha encontrase con los personajes que él creó o con las historias que se agolparon en su cabeza y le atormentaron durante días, o tal vez meses hasta que les dio forma y salieron a la luz.
Este año, la Feria del libro me ha traído muchas sorpresas. Aparte del reencuentro con amigos escritores que solo veo en estas ocasiones y de las charlas con los lectores que vienen buscando novedades o un libro determinado, me ha sorprendido con dos regalos que no podré olvidar nunca. Os voy a contar como han sucedido:
En la caseta, a mi lado, se sentaron una escritora muy joven , Loly Garnés, y un escritor novelista, filósofo y poeta, Jesús Cánovas. Después de saludarnos y de charlar un rato , Loly Garnés me preguntó mi apellido , y al oírlo, me dijo:
-Yo tengo un libro tuyo dedicado. Viniste a mi colegio y tuvimos una actividad lectora contigo y luego nos hicimos fotos.
- ¿En cuál colegio estudiabas? En El Molinico, me dijo.
- Entonces el libro sería Tango, el perro pastor. le dije. Asintió y añadió que era el libro que más le había gustado de aquella época.
- Mi sorpresa fue mayúscula. Nunca había visto a una niña que hubiera estado en mis actividades lectoras, convertida en escritora. No puedo expresar con palabras lo orgullosa que me sentí en ese momento, pero el hecho de haber ayudado un poquito a que esa niña se convirtiera en escritora, me llenó de satisfacción.
- Aquí esta llena de ilusión con su novela MONTE ALTO, con la que le deseo que tenga muchos éxitos.

La otra gran sorpresa que recibí en la feria fue la visita de María Dávila Raja. Fue una alumna muy especial que tuve la suerte de tener el año que estuve dando clase en el colegio de Mazarrón. Por un momento tuve la corazonada de que vendría, porque unos días antes estuvimos hablando y me dijo que intentaría acercarse a la caseta para verme, pero lo descarté porque hay veces que no puedes cumplir con lo que dices porque surgen cosas imprevisibles. Pero allí estaba cumpliendo lo prometido. Lo que fue sorprendente es que yo no la reconocí, y eso no me lo perdonaré en la vida. Hacía años que no nos veíamos, y estaba muy cambiada. Claro yo tenía la imagen de la adolescente de 13 años del colegio y aquello ya había pasado. tenía delante una señora con mucha clase y con un libro en las manos. Un libro precioso que había escrito ella LA CALLE QUE DESPERTÓ LA ILUSIÓN. La historai de este libro dará para otra entrada en mi blog. De lo que estoy muy orgullosa es de las palabras que me dijo, las pongo tal y como me las escribió.»
Es muy dificil acertar en el camino que una elige en la vida y yo elegí el más bonito porque quería ser una maestra como tú. Siempre fue mi vocación, pero fue decisivo aquel año que te tuve .
Después de esto ya no supe que decir, porque fue pura emoción.

