El Cuarto Rey Mago

      Queridos nietos, hace unos años alguien me regaló tres folios en los que estaba escrito el cuento de El Cuarto Rey Mago. Como no ponía el nombre del autor los dejé a la derecha de mi ordenador y poco a poco fui colocando más hojas encima de él hasta que desapareció de mi vista.

      Cada vez que hacía limpieza lo volvía a leer y me emocionaba el contenido de aquellos tres folios, pero el hecho de no saber quién los había escrito me impedía colocarlos en mi blog.   

      Este año me he decidido: debo enseñarlo a mis lectores porque merece ser leído. Todo lo que está escrito es bello, bueno y debemos ponerlo en práctica.

       Antes de copiarlo he preguntado a un montón de amigos a ver si encontraba al que me lo regaló, pero nada, no ha aparecido. Si alguien reconoce que este escrito es suyo no tiene más que decirlo y aquí pondré inmediatamente su nombre. Nada me haría más feliz.

      También os digo que he resumido un poco la introducción para no hacerlo muy largo. Espero que os guste tanto como a mí.

El Cuarto Rey Mago

Carta de los Reyes Magos   a los niños y niñas:

Queridos niños y niñas:

      Hemos recibido vuestras cartas, las hemos leido de una en una, cerrando los ojos y abriendo el corazón para saber no solo lo que queréis sino para percibir el latido que permanece escondido en vuestras peticiones.

     Observamos como la mano os tiembla al escribir. Cuando uno desea de corazón, y no por capricho, aprende a disfrutar de la abundancia y de la escasez, a gozar de la vida con lo que tiene. En los deseos, como en las posesiones, es mucho mejor ser austeros, pero no indigentes.

      Vuestras cartas son enormes, cada año más largas y con peticiones que sentimos cada vez más alejadas de vuestras almas de niños. Con esta carta queremos alertaros para que toméis las riendas de vuestras propias necesidades. Tal vez nunca hayáis oído hablar del Cuarto Rey Mago de la leyenda, pero aquí os la vamos a contar.

—Sí, al principio eramos cuatro. Salimos juntos guiados por la estrella en busca del Niño de Belén. Una noche acampamos junto a la choza de un pastor. Casi al amanecer se desató una terrible tormenta. El pastor, que gentilmente nos dio cobijo, perdió gran parte de sus ovejas asustadas por el resplandor de los rayos y truenos. Nosotros tres reemprendimos la marcha hacia Belén, y él se quedó ayudando al pastor a buscar su rebaño. Continuó el viaje solo y en el trayecto se encontró a una familia de campesinos que apenas tenían para comer. La cosecha había sido la peor que recordaban desde hacía años. Nuestro compañero, el Cuarto Rey Mago, dejó allí el vino y el aceite que llevaba como presentes al Niño de Belén. Llegó solo, cansado y tarde, y con las manos vacías, al pesebre donde ya había nacido el Niño que estábamos buscando.

      Y allí ocurrió algo sorprendente y maravilloso, nada mas entrar, el Niño levantó sus brazos y los dirigió hacia el Cuarto Rey. Jesús acercó su oído al corazón del Mago que era tan grande y  latía con tanta fuerza y armonía que el Bebé inmediatamente se quedó placidamente dormido. Su Madre se emocionó al ver lo ocurrido y nos dijo:

—Gracias por vuestros regalos. Sé que cada uno vale, no tanto por su valor material, sino por el simbolismo que encierran y que habrán de servir a las siguientes generaciones. Pero sin duda que el Niño ha elegido como regalo un corazón ardiente y lleno de amor.  

—El Niño nos ha ofrecido su primer mensaje:

”Había proclamado al mundo su primer testimonio” Todos los allí presentes sabíamos lo que nos acababa de decir, de mostrar, que Él había venido al mundo, no para ser agasajado con cosas, objetos o riqueza, sino para abrazar y ser abrazado por el corazón humano.

      Desgraciadamente, con el tiempo, se perdió la trasmisión de este acontecimiento. El Cuarto Rey Mago pasó al olvido y, lo peor de todo, se llevó consigo el recuerdo de lo ocurrido, el primer mensaje dado por Jesús al mundo.

—Queridos niños y niñas, el recuerdo del Cuarto Rey Mago no tiene que llevarnos a despreciar los regalos y los juguetes, sino que nos hará recordar que el corazón sencillo y humilde hace que nuestras manos estén siempre rebosantes con muy poco. Esa aparente ¿escasez? no será entonces manifestación de carencia sino de plenitud.

Para acabar queremos enviaros el lote de regalos que al Cuarto Rey Mago más le gusta enviar. No olvidéis ponerlos junto a los que recibais de nosotros. ¡Ah! y si tenéis que elegir, haced como el Niño de Belén.

Imaginad que de entre las líneas de esta carta emergen nuestros brazos hasta llegar a entrelazarse y fundirse con los vuestros.

Os deseamos una noche Mágica de Reyes llena de esa alegría y gozo a la que tenéis derecho y que el Niño de Belén desea para todos vosotros.

Regalos del Cuarto Rey Mago:

  • Una flor para aprender a amar la tierra.
  • Una jaula sin puerta para que aprendas a amar el aire.
  • Una vasija de barro para que aprendas la fragilidad de las cosas.
  • Un reloj sin manecillas para que vivas todo en presente.
  • Un abrazo en silencio para que acojas en ti la ternura.
  • Un libro para que te sientas más libre.
  • Un día sin televisión para que la noticia seas tú.
  • Un paseo por el campo para celebrar la belleza del mundo.
  • Una caracola para aprender a amar el agua.
  • Un atardecer dorado para que llenes tus ojos de cielo.
  • El canto de los pájaros al amanecer, para que oigas la músicas de tu alma.
  • Un amigo para jugar, para recordarte tu humanidad.
  • Una noche estrellada para que veas la eternidad dentro de ti.
  • Un día de lluvia para que aprendas a ser agradecido.
  • Un día de sol, para que reconozcas la luz que llevas dentro.
  • Una canción para que puedas celebrar la danza de la vida.
  • Una botellita cerrada. No la abras nunca, para que así puedas amar y comprender el Misterio.
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