
Del cielo ha bajado un ángel
y ha dicho que ya es la hora de retirar el belén,
que las figuras descansen,
que a todos les vendrá bien.
Con cuidado envuelvo al Niño,
a la Virgen y a José
y a un pastorcito chiquito
al que se le ha roto un pie.
El niño Jesús dormita
sin enterarse de nada,
en su cuna quietecito
mientras le canto una nana.
Envuelvo a los Reyes Magos
con mucha delicadeza,
que son los más refinados
para envolverlos por piezas.
Melchor, el más viejecito,
tiene bastante reuma.
El niño Jesús le deja
que se acurruque en su cuna.
Los caballos de los Reyes
están bastante nerviosos.
No quieren que los envuelva
ni que les tape los ojos.
Pido ayuda al Rey Gaspar,
pues sé que con Baltasar
los van a tranquilizar.
Ya están todos recogidos,
ya todo es tranquilidad,
cada figura en su caja,
todos van a descansar.
¡Se acabó al Navidad!
¡Pronto vendrá el CARNAVAL!
Antes de que me dé cuenta,
Me tendré que disfrazar.
