Por fin ha llegado el día

 de  abrir todos los baúles.

Con rasos, sedas y tules

hay que elegir el disfraz.

¿Has cogido el antifaz?

Sin él no irás a la fiesta

porque te conocerán.

Puedes ir de troglodita

o también de mariquita,

aunque quizá no te guste

llevar alas con manchitas.

Aquí hay uno de pollito;

con su cresta anaranjada

provocarás carcajadas

Si eliges el de pirata,

con parche y pata de palo,

procura no tropezar

y andar con mucho cuidado.

Pues si te tapas el ojo

quizá no puedas ver bien

ni luchar con mucho arrojo.

Si quieres el de princesa,

debes llegar en calesa

y estar muy bien arreglada.

Pues para llevar corona

o estar sentada en el trono

no vale ir de fregona

ni vestir con abandono.

Más recuerda este consejo

que te da alguien muy sabio

y a la vez también muy viejo:

cuando vayas a salir

tu disfraz has de cubrir

con abrigo o chubasquero

si no te gusta sufrir

porque estamos en febrero.