Guille, Pablo y la poción mágica

Guille y Pablo quieren hacer magia.                                                           

—Queremos un maletín de mago para hacer pócimas secretas.

—Se lo podéis pedir a los Reyes Magos —les dicen sus padres.

—Mamá, todavía falta mucho para que vengan los Reyes —insisten.

En cuanto pueden, a falta de un laboratorio para hacer experimentos, se meten en la cocina y empiezan a mezclar especias con harina, aceite y mil cosas para hacer pociones como hacen las brujas de los cuentos; ¡lo ponen todo perdido!

Hoy están muy emocionados, han visto una película de magos y han salido totalmente decididos: quieren hacer magia.

Cuando llegan a casa de su abuela le dicen que quieren mezclar muchos ingredientes en un frasco y luego enterrarlo. Están seguros de que cuando sean mayores y vayan a buscarlo se habrá convertido en oro.

—Mi papá lo hizo cuando era pequeño y dice que un día vamos a ir al monte, al sitio en donde lo enterró y  habrá lingotes de oro, nos dicen muy ilusionados.

La abuela parece que no se lo cree mucho, pero, como ha visto tanta ilusión en la cara de sus nietos, accede y les prepara todos los ingredientes que ellos le piden.

Receta para conseguir lingotes de oro:

Ingredientes

Un cabello de Guille, otro de Pablo y otro de la abuela

Dos pelos del conejito Max

Una hoja de arce machacada

Dos taponcitos de café molido

Cuatro o cinco miguitas de pan

Unas gotitas de detergente

Un chorrito de vinagre y otro de vino

Un pellizquito de sal

Un poquito de perejil, otro poquito de orégano

Una cucharadita de cacao y otra de cúrcuma.

Una guindilla.

Una cucharadita de mostaza, otra de curry para que salga bien el color del oro.

Cuando lo tienen todo preparado, la abuela les dice que todas las pociones necesitan tener alguna palabra mágica para que surta efecto el hechizo. Ellos se quedan dudando un poco y, después de pensar un rato, eligen una frase que repiten mientras mezclan todo con un poco de agua:

Ala de murciélago, ojo de tritón, cola de ratón,

que en oro brillante se convierta la poción.

La abuela los acompaña cuando la tienen preparada y van a enterrarla con mucho misterio. Buscan un sitio en el jardín debajo del arce para que tenga buena sombra en verano, hacen un hoyo y colocan el frasco dentro. Le ponen una piedra blanca encima y hacen una cruz sobre ella. 

—Cuando seamos mayores, desenterraremos el frasco y seremos muy ricos.

La abuela los escucha y sonríe.

—La mayor riqueza que podéis desear es seguir viviendo en vuestro mundo de fantasía. Si cuando seáis mayores, os acordáis de la poción y venís a desenterrar el frasco con vuestros hijos, será cierto que vuestra ilusión os hará los más ricos del mundo.